viernes, 15 de mayo de 2009

Fuerza de rozamiento

Al final, uno a uno
repetimos los errores



Se precipitaban desde el vértice de los días





[con aceleración constante].





Tu ventana, siempre perpendicular
a mi mirada, ya no (me) esperaba.
Y a veces, sólo a veces,
rozábamos nuestras voces,
sin querer





[algún malentendido que otro].
Entonces comencé a reírme
al oír hablar de canciones de amor.





[ viejo ruido de cañerías].




Estúpida fuerza de rozamiento










Elia

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