viernes, 13 de noviembre de 2009

Alguna que otra disconformidad



Pero me daba tanto asco aquellas ropas que me las arranqué según entre en casa.Era imposible desprenderse de aquel olor a tabaco y alcohol, de caras compañias.Así, tan tóxico y caro era tu olor. Tan difícil deshacerse de él, tan adictivo y tan dañíno...

Dejé tirada la ropa, amontonada a los pies de la cama y, me metí en su cama.Aún estaba despierto esperándome. Me acurruqué en sus brazos.No le quería, pero eso ya no importaba. Dejé que me atusara el pelo hasta que me quedé dormida y pude soñar que ya no estaba entre sus brazos sino entre los suyos Esa era la única verdad.

1 comentario:

  1. Muchas veces me pregunté al meterme en Mi cama, muchas veces le pregunté a Mi almohada, qué era lo que quería.
    Pues bien. La verdad es que le costó responder (si es que llegó a hacerlo realmente) entre sueños y divagaciones de media noche.
    No hay solución posible al problema, ¿sabes? El problema somos(soy) yo: vivir de recuerdos es más sencillo que avalanzarse a algo nuevo. Más cómodo que enfrentarse a un abismo de incertidumbre.

    "...que no dejas que te quieran, sólo quieres que te abracen. Y publicas que no tuve ni valor para quedarme. Yo rompí todas tus fotos, tú no dejas de llamarme. ¿Quién no tiene valor...?"


    A veces es así, pero créeme, el cariño no es tan malo.
    Es de verdad también. Es real. Es...lo único que importa. Que el tacto sea real. Ayuda a no volverse loco.
    El único lazo que te agarra a la realidad.

    Te echo de menos.

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