domingo, 6 de diciembre de 2009

Time tonight

Se inclinó sobre el reloj. Tic-tac. Se dejó caer en la butaca de la entrada y dejó la mirada perdida. Comenzó a mover las manos; a la boca, al pelo, entre ellas… no cabía duda; estaba nerviosa.
Tenía que hacerlo, por ella. Era una cuestión de respeto. Llevaba más de cuatro años en aquella situación.. no volvería a tatuarse cobarde en la palma de su mano cuando nadie la viera.



De pronto oyó el ascensor, ya estaba subiendo. Sintió sus pasos en el rellano y el tosco ruido que siempre hacia hasta que daba con las llaves en la cerradura.

- ¿Qué haces ahí sentada? ¿Qué hacen ahí las maletas?
- ….
- ¿Me estas escuchando? – Inquirió de nuevo- ¿ A dónde te vas?
- Yo ya he ido y he vuelto, y tú sin embargo aún sigues en el sótano. El que se va eres tú. Tienes dos opciones, o cambias o coges esas maletas y desapareces para siempre.

Y a pesar de lo que había previsto su corazón, él cogió sus maletas y se fue. Para siempre.
Y ella se quedó allí, con el reloj de fondo, 4 años de recuerdos y la miel en los labios.

Desde entonces cada vez que nos vemos acabamos hablando de él. Que se sienta siempre en un banco que hay a mitad de camino entre su casa y su oficina para observarle detrás del periódico. Que aún no ha perdido la cuenta de los cientos de sujetadores que se han caído de su cama.
Y sin embargo, él ni siquiera lo sabe. Ni siquiera sospecha que él hace como que no la ve, ni siquiera sabe que hace tiempo que finge sus orgasmos y caricias. Pero algún día , lo sé, se dará cuenta de que él también estaba enamorado de ella; desde siempre.
- ¿ Y cuando será eso?
- Cuando él sea cualquier otro hombre , que coja las maletas y decida quedarse y resistir. Intentarlo y amarla

2 comentarios:

  1. cuando en las maletas sólo haya caricias y todo el tiempo del mundo para amarse.

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  2. creo que se fue, creo, espero :)

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