miércoles, 22 de septiembre de 2010

Todo arde

Escupió las pepitas, entre las migas que aún quedaban en la mesa. Las moscas ya rodeaban el plato, siempre van a la mierda. A lo fácil.


Se sirvió un café , sin azucar – Qué agrio joder- Lo tragó con prisas y se puso la camisa aún sucia de vida. Caminó apenas unos 400 metros, buscó en su bolso y entró en la tienda.



PUM, PUM,PUM . Observó las expresiones de dolor de cada uno, el espanto y la angustia quemaron su retina. Vio desplomarse cada cuerpo y, estallar cada cráneo, la sangre parecía lluvia en un día de tormenta. Parpadeó, apenas pudo sentir un ápice de arrepentimiento. Entonces lo supo, hacía mucho que él también estaba muerto. De amor o de fuego, al fin y al cabo el efecto era el mismo, todo arde.

jueves, 16 de septiembre de 2010

La paura che...

Entonces pierdes el aliento. Justo en el momento en el que sabes que las cosas se suceden, ocurren, pasan, se olvidan...
Te despides de las cosas, de su lugar, su tamaño, su sabor, del minuto  en que decidiste tocarlas o simplemente rozarlas, incluirlas en tu vida. Te despides no tanto de la silla de aquel bar como del día en que entraste allí porque estaba lloviendo, como cualquier día de diciembre en la ciudad, y tus rodillas desfallecían y te sentaste en ella. Puedes despedirte incluso de una línea de autobus, de la familia de pájaros que se han instalado en tu alfeizar,  de su mala ortografía, de pegarte con los paraguas rotos cada lunes por la mañana, de no tener nada que hacer los domingos por la tarde, de aquel cielo que siempre esperaba una foto.
 Recorres las calles y sus olores, las frases que fueron dichas en cada mala esquina, y vuelves a vivir de nuevo. Te vives de nuevo. O crees hacerlo ,a veces, eso es suficiente.
A veces es demasiado poco.
Echas de menos los abrazos, la música, la lluvia, las tardes, las noches que ,en realidad, nunca tuviste. O sí...

domingo, 12 de septiembre de 2010

map of my heart

Podría haber hecho un mapa de tu cabeza, incluso habría llegado a los pies -si me hubieses dejado.

Habría explicado como te quedabas pensando, con el dedo índice rozando tu labio, justo antes de decir algo. No sería algo dubitativo ,no, habría sido tajante y como casi siempre cruel.
Que sé que te deshaces en miradas de reojo cuando nadie mira, pero que siempre acabo viendo.
Que intentas cambiar el mundo desde tus ojos, pero solo espero que él no te cambie.
Supe como sabías,me embriagó tu olor. Ese que tenía(tengo) metido dentro y no me dejaba nunca sola (maldita pituitaria..)
Conocía tu forma de colocarte la ropa, de coger el lápiz, incluso de como te acomodabas las gafas. Recuerdo tus andares y tu forma de abrazar.
Tus palabras en mi oído , grotescas y/o dulces. Tus silencios
Tus dedos en mi cuello. Siempre me resultaron curiosas tus uñas, perfectamente cortadas, sin morder, ¿ cómo lo haces?
Tu impasibilidad hacia el resto del mundo.
Adivinaba cada sílaba que pronunciabas, y cada acorde que te haría estremecer.
Recuerdo tus amaneceres, y todas tus noches. Tu forma de ver ,y de mirar. (También la forma en que me sentía mirada cuando tu lo hacías).

Podría haber explicado que llevaba años haciendo un ser exacto a ti en mi cabeza.
Podría haber hecho un mapa de como mi cabeza se acomodaría en tu cuello a lo largo del tiempo y la distancia si tu me hubieses querido. Pero lo cierto es que nunca lo intenté,nunca quise hacer un mapa de mi corazón.