miércoles, 22 de septiembre de 2010

Todo arde

Escupió las pepitas, entre las migas que aún quedaban en la mesa. Las moscas ya rodeaban el plato, siempre van a la mierda. A lo fácil.


Se sirvió un café , sin azucar – Qué agrio joder- Lo tragó con prisas y se puso la camisa aún sucia de vida. Caminó apenas unos 400 metros, buscó en su bolso y entró en la tienda.



PUM, PUM,PUM . Observó las expresiones de dolor de cada uno, el espanto y la angustia quemaron su retina. Vio desplomarse cada cuerpo y, estallar cada cráneo, la sangre parecía lluvia en un día de tormenta. Parpadeó, apenas pudo sentir un ápice de arrepentimiento. Entonces lo supo, hacía mucho que él también estaba muerto. De amor o de fuego, al fin y al cabo el efecto era el mismo, todo arde.

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