lunes, 18 de octubre de 2010

Estuve allí delante de ti , contoneándome. El humo apenas me dejaba verte, tampoco era necesario, te sabía de memoria. Aquella notas me erizaban la piel, me calentaban el ombligo y no podía evitar acercarme a ti, acercarme a aquella canción, enraizarme con ella y bailarte toda la noche. Probablemente sería Re mayor, como aquel canon que mis dedos insensatos tocaban inconscientemente.


Podía deslizarme entre los dos. Cada compás marcado con el resquicio de mi cadera violentamente pronunciada en los limites de aquellos vaqueros sucios.

Podía deshacerme en cada nota y rozar un orgasmo con cada final de pentagrama. Y tu seguías cual adolescente ebrio  preguntándote si quería sexo.. Pero tan solo era una canción que me rozó algo por dentro ,a velocidad constante e inversamente proporcional al sentido común.

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