jueves, 13 de octubre de 2011

Que lo único que había aprendido a los diecinueve 
es que el tiempo engaña.
 Que los días se hacen largos 
pero los años pasan deprisa.
Que el sexo dura unos minutos
pero te persigue noches enteras.
Que la facilidad con la que te abrazas a alguien 
es inversamente proporcional a la dificultad para dejarlo ir
Que a nadie le gusta pararse a hacer fotos
pero todos queremos albumes en nuestra mesita de noche.
Que nadie escucha baladas
excepto cuando está solo. 
Que los espaguetti eran su mejor receta...
¡y la de medio mundo!
 Y que se puede engañar a quien te propongas 
pero la única forma de seguir en este juego
macabro
violento
impredecible
y excepcional 
es joderse y , mirarse al espejo 
comparse un reloj, y no perder los calendarios
follar hasta perder  el aliento y abrazarse después
revisar las viejas fotos
escuchar baladas 
y decirnos la verdad, al menos a nosotros mismos  : ¡Que la vida iba en serio...!




1 comentario:

  1. Sí que parece haber un camino en medio de ese cúmulo de contradicciones.
    Y con qué destreza lo has relatado.

    besos

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